Compromiso
Hace varios años, en un evento de trabajo, Víctor Küppers me dijo algo en lo que he pensado de forma reiterada desde entonces: la gente no se compromete. No lo hace de verdad, aunque sí de boquilla, y cuando llega el momento, se borran (nunca le agradeceré lo suficiente a mi amiga Marta la incorporación de esta expresión a mi imaginario). En concreto, aquel día yo llegué con una hojita impresa con las indicaciones para hacer un directo de Instagram, con sus capturas de pantalla paso a paso para que no hubiera problemas el día programado y los seguidores de la marca pudieran conectarse, verle y escucharle sin problemas. Víctor no tenía redes sociales en aquella época (ni ganas de tenerlas) y lo que yo le había contado en una videollamada previa le había sonado a chino, así que me comprometí a llevarle un documento en el que le explicara lo que necesitaba saber. Cuando me vio llegar con él, se sorprendió y, al decirle que me había comprometido con él, me respondió que mucha gente lo hacía y luego no cumplía. También le dijo a mi jefa que no me dejara escapar, ahora sabemos que eso no ocurrió, aunque esa es otra historia.
Ayer fue San Valentín. Conozco parejas que lo celebran, que no lo celebran, que están enamoradas y que ya no creen en el amor (sí, hay muchas parejas de estas por el mundo). Tengo amigas que llevan con la misma persona tantísimos años que no recuerdan su vida sin ella; otras que han decidido estar solteras de forma consciente; algunas que se han divorciado bien y otras… que se han divorciado mal. Hasta en las mejores familias hay un momento en el que todo salta por los aires por muy cordial que esté siendo el proceso. Hablar con ellas, con mis amigas, es hacerlo, de alguna manera, sobre el compromiso aunque muchas veces ni siquiera se pronuncie la palabra. Del que se concretó con un trabajo, con una familia, con una pareja, con un proyecto… hasta entre nosotras en cuanto amigas. De esos, algunos se mantienen, se llevan hasta la última consecuencia a pesar de que cueste la salud por el camino, y otros… otros se olvidan no diría a la primera de cambio, pero sí en cuanto que surge algún inconveniente. Es más fácil salir corriendo que mantener conversaciones incómodas o asumir las consecuencias. Pero si hay un compromiso que, sin duda, cuesta mantener o siquiera formalizar es el establecido con una misma por sorprendente que parezca.
Dice la RAE que compromiso es “obligación contraída, una palabra dada o una promesa, frecuentemente derivada de un acuerdo”. Yo añadiría un “en desuso” a esa definición, porque sí, aunque parezca que nos comprometemos mucho y muy a menudo, creo que solo lo hacemos con lo que, en realidad, son obligaciones. Con otras cosas nos cuesta bastante más. En especial, con aquello que tiene que ver con nosotras. ¿Cuántas veces te has dicho que quieres dormir más o hacer más deporte? ¿Cuántas que quieres consumir menos redes sociales y dedicarle más tiempo a leer? Como tú no puedes contestarme (aunque puedo leerte en comentarios después), te contesto en mi experiencia: me lo he dicho muchas veces, lo he llevado a cabo bastantes menos. Mi psicóloga me dice a menudo que hay que comprometerse con una misma, pero también ponerse límites. Y mantenerlos, claro, como si te estuvieras educando en la etapa adulta igual que hiciste (o habrías hecho) con tu hija en su momento. Aunque vengan inconvenientes y dificultades, aunque cueste mantenerse fiel a una misma y mantener en mente el objetivo perseguido. Recordar el porqué, pero también el para qué.
El compromiso es una cosa compleja, que cuesta, como casi todo lo que merece la pena en esta vida. Que se olvida, que puede sentirse como una losa a veces, pero necesaria para vivir con consciencia y con propósito. No sé, quizá estoy pensando de más en estos días, mucho en esto del “compromiso” en todos los ámbitos. La palabra me taladra de manera incesante. La verdad, es que tampoco es raro que me pase. Obsesiones.




Justo escuché a Víctor en directo esta semana, cuánto que pensar (por cierto, sigue sin tener redes)
Me lo guardo para releerlo. Estoy totalmente de acuerdo y es algo q vengo pensando asiduamente hace tiempo